martes, 29 de noviembre de 2011

La siesta en los niños

Es muy difícil encontrar un bebé al que no le guste echar una siesta después de comer o después de una jornada de mucha actividad. Los expertos insisten que el sueño de los niños es tan importante como su alimentación. Al dormir, los niños reponen energías y se relajan. El hábito de "echar la siesta" es fundamental para su desarrollo. Por esta razón, los padres deben insistir a que sus hijos echen la siesta por lo menos, según los expertos, en los cinco primeros años de vida.

Es importante identificar en tu bebé algunas señales que indiquen que él tiene sueño. Señales como: demasiada quietud, inapetencia por el juego, deseo de acostarse, irritabilidad, bostezos, restregamiento de ojos, interés por el chupete o el biberón, etc. Cuando el bebé presente algunas de estas señales, no esperes mucho para acostarle. Un bebé muy cansado encontrará dificultades para conciliar el sueño. El primer paso para el estreno de una siesta es trazar una rutina cuanto al horario, el ambiente, los hábitos. Se empieza creando un ambiente adecuado para su descanso. Su habitación debe estar tranquila, confortable y a una temperatura agradable. Si el bebé cogió la costumbre de dormir con una toallita, mantita, el chupete, o un peluche, estimula este hábito. El bebé conciliará el sueño con más rapidez y profundidad. Hay bebés que son inducidos al sueño a través de una música tranquila. Toda vez que sus padres ponen determinada música él sabe que es hora de su siesta.

Cada bebé o niño es un mundo distinto. Reaccionan de diferentes formas a sus necesidades de sueño. Pero, normalmente, suelen obedecer a algunos horarios de siesta. Por ejemplo, el bebé que suele echar tres siestas durante el día, por lo general duermen a media mañana, después de la comida, y después de los juegos de la tarde. En el caso de los bebés que echan dos siestas, normalmente son a media mañana y luego después de la comida. Y en el caso de una sola siesta, el horario preferido es por la tarde. Todo dependerá de la edad que tenga el bebé y del ambiente donde esté. Cuando lleves a tu bebé a una guardería, no dejes de informarte sobre las horas de siestas.

Está claro que la siesta es una costumbre muy gratificante para el bebé y sus padres. Pero, como todo hábito es necesario que sea también bien orientado. Para eso, es fundamental que se eduque al bebé en este sentido, más que nada para que la siesta de la tarde no altere el sueño nocturno. Las siestas regulares pueden mejorar el sueño de la noche. La obediencia a una rutina es esencial. Del mismo modo que la alimentación y el baño, la siesta también debe tener un horario establecido desde el principio. Si deseas que tu bebé se duerma después del biberón de medio día, crea un ambiente adecuado para ello. Para la siesta, la habitación del bebé no debe estar totalmente oscura. Deja que pase algo de luz a su interior. Así, el bebé sabrá diferenciar la siesta del sueño nocturno.

Fuente: guiainfantil.com

viernes, 25 de noviembre de 2011

Vacunas ¿si o no?

Algunas personas se niegan a que sus hijos sean vacunados, incluso existen colectivos antivacunas. Existen diferentes factores como algunos estudios, modas, creencias, la superprotección de nuestros hijos mal entendida, presiones de grandes empresas farmaceúticas y temas como el de la gripe A ha llevado a crear entre algunos padres algunas dudas sobre la necesidad o no de que sus hijos sean vacunados, o lo que es peor, que las vacunas pueden poner en peligro sus vidas.Esta forma de pensar y de actuar hace que vuelvan enfermedades que teníamos por olvidadas, como la tosferina, polio con sus nefastas paralasis y sobre todo el sarampión.
Vamos a poner el ejemplo del sarampión, se vuelven a ver muertes y encefalitis por sarampión, más de 1000 casos en España en lo que llevamos de año a estas alturas llevamos el doble de lo habido el año pasado. Y estos casos no son debidos a los inmigrantes que vienen sin vacunar, ya que de los 1000 casos solo 30 son de extranjeros. El virus siempre siempre existió y seguirá existiendo, se le puede tener apartado si la cantidad de personas vacunadas es alta, pero si por ejemplo, en una clase de primaria todos los niños están vacunados menos uno se produce el efecto de protección de grupo y ese niño esta protegido por sus amigos. Pero, si aparece la enfermedad, quien la sufrirá será el niño que no fue vacunado. Y hay que tener en cuenta que el sarampión puede matar, puede provocar encefalitis y meningitis e ingresos en uvi, y el temido sarampión hemorragico del adulto. En cambio, vacunar no mata; el que haya alguna vacuna dudosa, no significa que todas sean malas.
Cuando una madre me dice que está pensando en no vacunar a sus hijos y me pide opinión siempre le digo lo mismo, que a su hijo no le pasará nada y que será un niño tan sano o tan enfermo como los demás. Ahora bien, si esto se extiende y muchos padres optan por esta opción es posible que el niño coja alguna enfermedad que a los niños vacunados muy posiblemente no les afecte. Dicha enfermedad no tiene por qué ser demasiado problemática para el niño y probablemente la pase sin más (pese a que algunos casos se complican), sin embargo el niño se convierte en vehículo de dicha enfermedad y podría contagiar a otros niños sin vacunar y, lo que es peor, a bebés que aún no han sido vacunados por calendario.
Por tanto, desde aquí seguimos recomendando que se sigan las pautas vacunales de los expertos, háblalo con tu pediatra.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Psoriasis con p



Todo mi apoyo a todos y todas los que la padecen, de  uno que la conoce bien porque vive con ella desde hace más de 20 años.

martes, 22 de noviembre de 2011

Propiedades del puerro

El puerro se cree que procede de Mesopotamia, Egipto, Turquía e Israel, donde se consumía hacia el año 3000 ó 4000 a.C. Más adelante fue cultivado por los romanos, quienes, además de ser grandes consumidores de esta hortaliza, la introdujeron en Gran Bretaña, donde tuvo gran aceptación. En la Edad Media, el puerro comenzó a adquirir importancia porque su consumo contribuyó a paliar el hambre de aquella época. Fue entonces cuando su cultivo se extendió por toda Europa y, desde allí, al resto del mundo. En la actualidad, en España, las zonas en las que el cultivo del puerro está más extendido son las del norte, entre las que destacan Navarra, La Rioja y País Vasco. En el continente europeo, el mayor productor y consumidor de puerro es Francia. El puerro consta de tres partes bien diferenciadas entre sí: las hojas verdes, el bulbo blanco alargado y una zona de raicillas adheridas a la base.

Para adquirir puerros hay que tener en cuenta diferentes criterios de calidad. El tallo ha de ser blanco, recto y consistente, sin marcas ni zonas gruesas, mientras que las hojas deben presentar un color verde oscuro y forma plana.

Han de rechazarse aquellos ejemplares que presenten hojas amarillentas, blandas, descoloridas o en mal estado. Esto indica que la parte comestible tendrá una consistencia alterada. Tampoco se deben adquirir puerros cuyas hojas estén secas ni aquellos que tengan el tallo hinchado.
Una vez en casa, hay que cortar el tallo en sentido longitudinal y lavar con agua las hojas. Se deben separar una a una para así poder eliminar la tierra que queda entre ellas. Los puerros se mantienen en buen estado en el frigorífico hasta dos semanas. Una vez que han sido cocinados, han de consumirse en un periodo máximo de dos días porque si no pueden resultar indigestos.
Los puerros congelados duran unos tres meses. Se recomienda cocinarlos sin descongelarlos debido a que su textura empeora y pierden sabor.
Su bajo valor calórico hace que los puerros puedan ser incluidos en dietas de control de peso siempre que se tenga en cuenta la forma idónea de cocinado (plancha, horno, rehogado con poco aceite, microondas...). Además, por su elevado contenido en fibra, el puerro aporta sensación de saciedad, lo que limita el consumo de otros alimentos.


Los puerros son una fuente de sustancias de acción antioxidante, en concreto de compuestos de azufre. Los antioxidantes bloquean el efecto dañino de los radicales libres. La respiración en presencia de oxígeno es esencial en la vida celular de nuestro organismo, pero como consecuencia de la misma se producen unas moléculas, los radicales libres, que ocasionan a lo largo de la vida efectos negativos para la salud a través de su capacidad de alterar el ADN (los genes), las proteínas y los lípidos o grasas. Existen situaciones que aumentan la producción de radicales libres, entre ellas el ejercicio físico intenso, la contaminación ambiental, el tabaquismo, las infecciones, el estrés, dietas ricas en grasas y la sobre exposición al sol. La relación entre antioxidantes y enfermedades cardiovasculares es hoy una afirmación bien sustentada. Se sabe que es la modificación del llamado "mal colesterol" (LDL-c) la que desempeña un papel fundamental en el inicio y desarrollo de la aterosclerosis. Los antioxidantes bloquean los radicales libres que modifican el llamado mal colesterol, con lo que contribuyen a reducir el riesgo cardiovascular y cerebrovascular. Por otro lado, unos bajos niveles de antioxidantes constituyen un factor de riesgo para ciertos tipos de cáncer y de enfermedades degenerativas.

El puerro es apropiado en la dieta de la embarazada por su contenido en folatos. Esta vitamina asegura el correcto desarrollo del tubo neural del feto, sobre todo en las primeras semanas de gestación. Su deficiencia provoca en el futuro bebé enfermedades como la espina bífida o la anencefalia. Los requerimientos de folatos son superiores también en los niños. Por ello, incluirlos en su dieta habitual es una forma adecuada de prevenir deficiencias.

El puerro es rico en potasio y pobre en sodio, y por tanto diurético, lo que beneficia en hipertensión, hiperuricemia, gota, cálculos renales, retención de líquidos y oliguria. Al aumentar la producción de orina se eliminan líquidos junto ácido úrico, urea, etc.

El consumo excesivo de puerros puede ocasionar flatulencia por su aporte de compuestos de azufre. Por ello, personas con aerofagia o dispepsia pueden no tolerarlos, pero habrá que valorar la tolerancia individual.

Gracias al aceite esencial que forma parte de su composición, el puerro ejerce una suave excitación sobre las glándulas gastrointestinales, lo que facilita el proceso digestivo y estimula el apetito.

El aceite esencial presente en el puerro actúa sobre las vías respiratorias y facilita la expectoración, acción beneficiosa en caso de afecciones respiratorias como catarros y bronquitis. Dicho compuesto puede causar reacciones alérgicas en personas susceptibles que, como es obvio, deberán excluirlos de su dieta
Fuente: Eroski

lunes, 21 de noviembre de 2011

Las comidas de las abuelas

Los abuelos juegan un papel trascendental en la alimentación de sus nietos. Muchos se encargan de darles la merienda, en ocasiones la comida y no es raro que también el desayuno. Al término de la semana laboral, de una u otra forma, han sido los responsables de lo que comen. Si bien las pautas alimentarias las marcan los progenitores, la relación abuelo-nieto es una oportunidad para descubrir el valor de la cocina tradicional y que la sabiduría de las abuelas ponga en práctica la tan aplaudida dieta mediterránea.

Las abuelas han sido, y son, grandes cocineras, además de expertas en economía doméstica. Conocen con precisión y acierto la temporada natural de las verduras y las frutas, de los pescados y las carnes, de las hortalizas y las legumbres. Trasladan toda esta sabiduría a los fogones y son innumerables las recetas que mejor hacen. El sabor de la sopa, las croquetas y las natillas de casa es irrepetible. A estas ventajas hay que sumar la disponibilidad actual de ingredientes en los mercados a precios competitivos. Y lo que antes eran platos de domingo, hoy son la comida del martes.

Pero si en algo yerran las abuelas es en las cantidades de las raciones, en la configuración de los menús y, en ocasiones, en que abusan de algunos ingredientes como la sal y el aceite. Errores de fácil corrección.

Si la abuela es quien se encarga del desayuno, seguro que el cereal de su casa es el pan duro del día anterior. Tostado recupera su ternura y se puede untar con mermeladas caseras, como la de melocotón o la de moras e higos. En ella estará el mérito de que el nieto tome también un zumo de naranja recién exprimido, e incluso, un poco de requesón con miel y dulce de membrillo.

Son propuestas tan sabrosas y naturales, que alejan a los niños del vicio por los dulces procesados cargados de aditivos, que propician el aprendizaje y el gusto pernicioso de los pequeños por los sabores artificiales. Si tienen que preparar el almuerzo, deberían recordar qué les preparaban a sus hijos: pan con chocolate o jamón y, de vez en cuando, embutidos caseros o quesos, también una porción de bizcocho casero, un plátano, una manzana o un par de mandarinas, o una bolsita con mezcla de frutos secos y frutas desecadas. Entonces, siempre tenían buenas razones para no comprar bollos y pasteles industriales. Aún son válidas. Lo mismo sirve para las meriendas.

Las comidas del mediodía son tal vez más susceptibles de error, en las cantidades y en las combinaciones. Pero basta seguir unas sencillas pautas para acertar. Una ración de carne se debe ajustar en cantidad a la edad del niño: entre 50-70 gramos para niños de 4 a 6 años, y no más de 100 g (mejor si son 80 g) en niños mayores de 7 a 11 años. Un plato de 150 gramos de macarrones, legumbres o arroz (peso del alimento ya cocido) está bien y delicioso con salsas, sofritos o condimentos caseros, como la salsa de tomate. Las patatas siempre serán pocas, pero suficientes y no siempre fritas. También se les ofrecerá a los niños patatas asadas en el microondas, que son tan ricas como las fritas.

El brócoli al queso, las espinacas con bechamel, las pencas de acelga con quesito y jamón dulce o las judías verdes con patata son primeros platos que atienden a la presencia de verduras en el menú infantil. Esta ración diaria de verduras se acompañará con una cantidad proporcional de carne o pescado (un filete de ternera, una buena rueda de merluza en salsa o al horno o albóndigas caseras), ración de proteína que no deberá estar presente a diario, sino que se alternará con un rico estofado de legumbres, una paella, fideuá o plato de macarrones.

Tal vez, lo más difícil de interiorizar como hábito es dar por válida una comida confeccionada por un plato único. El arroz, si se acompaña con lentejas u otra legumbre es suficiente; una paella o unos espaguetis a la boloñesa son platos únicos; calamares en su tinta con arroz blanco, sepia con alubias, empanada y puré de manzana o una gran ensalada de pasta con nueces, queso fresco y aceitunas completan casi por sí solos el menú. Solo falta algo de ensalada y fruta de postre. Las natillas, flanes, pasteles y demás repostería casera, una vez por semana, pero no más.

Fuente: EROSKI CONSUMER

jueves, 17 de noviembre de 2011

Consejos para evitar problemas gastrointestinales durante el embarazo


Por: Juliana Martin
Enfermera
Hospital Dr. Negrin (Las Palmas de G.C.)
 Existen múltiples incomodidades relacionadas con los cambios físicos y hormonales que se presentan durante la gestación. Dentro de las más frecuentes se encuentran las molestias gastrointestinales.

La presencia de la hormona progesterona es la responsable de disminuir el tránsito gastrointestinal y el tono del esfínter del esófago, lo que predispone a tener el estómago lleno por más tiempo y a que se ‘devuelva’ la comida por el esófago, produciendo el dolor por reflujo o gastritis.
Estos problemas se presentan entre el 30 y el 80 por ciento de las embarazadas y para aliviarlos es recomendable fraccionar la dieta (en vez de comer 3 veces al día en gran cantidad, se debe comer 5 o 6 en pequeñas cantidades), disminuir el consumo de grasas, café, té, pimienta y alcohol. No comer en la noche y acostarse, como mínimo, dos horas después de la última comida. Levantar la cabecera de la cama puede ayudar.
Entre el 50 y el 90 por ciento de las gestantes presentan náuseas en algún momento del embarazo; entre el 25 y el 55 por ciento, vómito. Estos inconvenientes son más frecuentes durante el primer trimestre, entre la semana 10 y 15 de gestación y, usualmente, mejoran después de la 20.
El estreñimiento es un problema que se puede presentar durante todo el embarazo y también es común entre las madres, debido a la disminución del tránsito intestinal. Las mejores medidas para el manejo de la molestia son el aumento del consumo de líquidos y una dieta con fibra.
A continuación unos consejos prácticos para evitar problemas gastrointestinales en el embarazo:
•Tomar comidas ligeras, frecuentes y poco copiosas.
•Beber mucho e ingerir fibra para evitar el estreñimiento.
•Tomar alimentos secos: pan tostado, galletas... antes de levantarse para evitar náuseas.
•Comer lentamente, masticar despacio.
•No picar entre horas.
•Cocinar con técnicas culinarias sencillas.
•Evitar alimentos grasos y de difícil digestión.
•No tomar cafeína.
•Antojos: Durante el embarazo se pueden experimentar cambios en la apetencias, preferencias y aversiones, que suelen deberse a cambios hormonales. No tienen mayor importancia si no alteran el patrón normal de alimentación y no restringe la ingesta de gran variedad de alimentos.
•Acidez: Evitar grandes volúmenes de comida y hacer más tomas. Comer despacio y no tumbarse después de las comidas.
•Estreñimiento: Beber mucho y tomar mucha fibra son los mejores consejos dietéticos; también es conveniente pasear.

Más información en: http://www.alimentacionyvida.org/

martes, 15 de noviembre de 2011

El mejor colchón para la espalda

Es falsa la creencia de que en los casos de dolencias de espalda el colchón deba ser muy duro. En comparación con un colchón muy duro, uno de firmeza media  mejora la intensidad del dolor y el grado de incapacidad física en mayor número de pacientes. El rango de la escala va de 1 (mayor dureza posible) a 10, de manera que 5,6 equivale a una firmeza intermedia.
 El colchón debe ser firme y recto, en cuanto a que no debe tener la forma de una hamaca, pero debe ser suficientemente mullido como para adaptarse a las curvas de su columna (cifosis y lordosis) un colchón muy duro, como el suelo o una tabla, es tan perjudicial como un colchón excesivamente blando, en el que su columna "flota" sin sujeción.
Un colchón de agua, si su firmeza se ajusta adecuadamente, es aceptable. En todo caso, un buen colchón debe prestar apoyo a toda la columna. Como muestra de ello, al estar acostado, boca arriba ("decúbito supino") con las piernas estiradas, se debe notar que la columna lumbar está apoyada en el colchón, y no forma un arco por encima de él.

También es importante la almohada que se utilice, así  si duerme boca arriba la almohada relativamente fina debe asegurar que la columna cervical forma con la columna dorsal el mismo ángulo que al estar de pie. Si duerme apoyándose sobre un hombro la almohada gruesa o enrollada debe mantener el cuello en el eje de la columna dorsal asegurándose que no caiga ni rote.

Más información en: http://www.espalda.org/

viernes, 11 de noviembre de 2011

Propiedades del calabacín

El calabacín es una hortaliza que pertenece a la misma familia que hortalizas tan comunes como el pepino o la calabaza, o de frutas tales como la sandía y el melón. Existen pruebas de que esta hortaliza ya era consumida por los egipcios y, más tarde, por griegos y romanos. Sin embargo, fueron los árabes quienes extendieron su cultivo por las regiones mediterráneas, donde se convirtió en un alimento de consumo habitual en la Edad Media. En las zonas del norte de Europa, su consumo fue más tardío y no tuvo lugar hasta la II Guerra Mundial. El calabacín es una hortaliza de verano aunque se puede adquirir durante todo el año. Sin embargo, los ejemplares más sabrosos son los que se recogen entre los meses de julio y septiembre. Es una hortaliza que se recolecta tierna, sin haber alcanzado su tamaño definitivo.

El calabacín pertenece a la misma especie que la calabaza. Sin embargo, presenta propiedades nutritivas propias. Su principal componente es el agua, seguido de los hidratos de carbono y pequeñas cantidades de grasa y proteínas. Todo esto, unido a su aporte moderado de fibra, convierte al calabacín en un alimento de bajo aporte calórico, idóneo para incluir en la dieta de personas con exceso de peso.
En relación con su contenido vitamínico, destaca la presencia discreta de folatos, seguido de la vitamina C. También contiene vitaminas del grupo B como B1, B2 y B6, pero en menores cantidades. La calabaza se caracteriza por su alto contenido en beta-carotenos (provitamina A), algo que no ocurre con el calabacín.
Los folatos intervienen en la producción de glóbulos rojos y blancos, en la síntesis del material genético y en la formación de anticuerpos del sistema inmunológico.
En la acelga, el mineral más abundante con diferencia es el potasio. Sin embargo, esta verdura destaca respecto al resto por su mayor contenido en magnesio, sodio (responsable en parte de su marcado sabor), yodo, hierro y calcio, estos dos últimos de peor aprovechamiento que los que proceden de los alimentos de origen animal (lácteos, carnes y pescados).
La vitamina C tiene una acción antioxidante, interviene en la formación de colágeno, huesos, dientes y glóbulos rojos, además de favorecer la absorción del hierro de los alimentos y aumentar la resistencia frente a las infecciones.
En cuanto a su contenido en minerales, el calabacín es una buena fuente de potasio, además de presentar pequeñas cantidades de magnesio, fósforo y hierro.
El potasio es un mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal. Además, actúa en el equilibrio acuoso dentro y fuera de la célula. El magnesio juega un papel importante en la formación de huesos y dientes, se relaciona con el funcionamiento del intestino, nervios y músculos, mejora la inmunidad y posee un suave efecto laxante.
El calabacín presenta una pequeña cantidad de hierro, pero este mineral apenas se asimila en nuestro cuerpo en comparación con el hierro procedente de los alimentos de origen animal.
Esta hortaliza contiene además unas sustancias denominadas mucílagos que son un tipo de fibra que suaviza y desinflama las mucosas del aparato digestivo.
El calabacín es una hortaliza de bajo aporte calórico gracias a su alto contenido en agua. Además, contiene fibra que ejerce un efecto de saciedad. Por ello se considera un alimento idóneo en dietas de control de peso.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que, según el modo en que se preparen los calabacines, su contenido calórico puede variar de forma notable. Por ejemplo, sise fríe el calabacín en vez de hervirlo, asarlo o cocinarlo a la plancha, su valor calórico puede llegar a duplicarse porque es una hortaliza que tiene la capacidad de absorber gran cantidad de aceite.

El calabacín es una hortaliza que posee propiedades emolientes (suavizantes) sobre el aparato digestivo gracias a su contenido en mucílagos, un tipo de fibra que suaviza y desinflama las mucosas del aparato digestivo. Esta propiedad, unida al hecho de que resulta fácil de digerir y con un suave efecto laxante, le convierte en un alimento cuyo consumo se aconseja especialmente a aquellas personas con estómago delicado o problemas digestivos como gastritis o estreñimiento.


Los calabacines son alimentos ricos en potasio y pobres en sodio, lo que les confiere una acción diurética que favorece la eliminación del exceso de líquidos del organismo. Son beneficiosos en caso de hipertensión, hiperuricemia y gota, cálculos renales, en caso de retención de líquidos u oliguria (producción escasa de orina).
Con el aumento de la producción de orina, se eliminan, además de líquidos, sustancias de desecho disueltas en ella como ácido úrico, urea, etc.

Su contenido de fibra le confiere propiedades laxantes. La fibra previene o mejora el estreñimiento, contribuye a reducir las tasas de colesterol en sangre y al buen control de la glucemia (niveles de azúcar en sangre) en las personas que tienen diabetes.

Fuente: Eroski

martes, 8 de noviembre de 2011

Consejos para el dolor de espalda en el embarazo

Es frecuente que durante el embarazo aparezca dolor lumbar o ciática. Generalmente se debe a que la musculatura de la espalda se sobrecarga y se contractura. Entre los factores que contribuyen a que esto ocurra se encuentran la relajación de los músculos abdominales, la falta de potencia de los glúteos, el aumento de peso y el sedentarismo. Lo mejor que se puede hacer para evitarlo es hacer ejercicios e intentar adoptar las posturas adecuadas.
También pueden aparecer dolores de espalda después del parto, especialmente si el esfuerzo muscular ha sido muy grande, si hay una dilatación excesiva de la pelvis o si se produce una luxación del coxis.
Durante el embarazo, hasta un 30% de las mujeres padecen dolor en la zona lumbar, o ciática -dolor referido o irradiado a la pierna-. También es frecuente que el dolor aparezca después del parto.
En la inmensa mayoría de los casos el dolor surge como consecuencia de la contractura de la musculatura de la espalda, que puede causar dolor por varios mecanismos. Una vez que el dolor ha aparecido, y con independencia de los factores que lo desencadenaron, un mecanismo neurológico puede hacer que persista hasta el final del embarazo o también que aparezca dolor referido a la pierna.
Sólo excepcionalmente el dolor es consecuencia de una alteración orgánica de la columna vertebral. Dentro de su rareza, la alteración orgánica que aparece con mayor frecuencia durante el embarazo es la hernia discal y los estudios realizados demuestran que ocurre en menos de uno de cada 10.000 embarazos.
Tras el parto también es frecuente sentir dolor en la zona baja de la espalda. Muchas veces se debe a uno o varios de los mecanismos musculares que se revisan más abajo, pero a veces es provocado por una luxación del coxis.

Las medidas más eficaces para prevenir el dolor de espalda en el embarazo y el parto son:
       1. Evitar el reposo salvo que sea necesario por motivos médicos.
       2. Cumplir las normas de higiene postural.
       3. Hacer ejercicios para entrenar y fortalecer los músculos cuyo funcionamiento depende la espalda.

Algunos autores recomiendan el uso de fajas pélvicas (es decir, no colocadas alrededor de la cintura, sino rodeando las caderas) para ayudar a los glúteos en su función. Aunque de momento no hay estudios que demuestren su eficacia, pueden usarse durante el embarazo o después del parto, cuando el dolor se deba a la afectación de la articulación posterior de la pelvis.
Aunque durante el embarazo no se pueden administrar algunos medicamentos por los efectos perjudiciales que pueden tener para el feto, actualmente existen tratamientos capaces de tratar el dolor de espalda satisfactoriamente. Si el dolor resiste las medidas generales, la intervención neurorreflejoterápica es una opción especialmente indicada.

Para más información: http://www.espalda.org/index.asp

viernes, 4 de noviembre de 2011

La gastroenteritis infantil

Se trata de una inflamación del estómago y los intestinos caracterizada por la presencia de diarrea, que puede acompañarse de otros síntomas como vómitos, fiebre o dolor abdominal. Se denomina gastroenteritis aguda (abreviamente GEA) porque suele comienzar de manera brusca y se cura por si sola en unos días.
La gastroenteritis es muy frecuente en la infancia. En países empobrecidos es una de las principales causas de mortalidad infantil, generalmente en niños desnutridos. En España es excepcional que resulte tan grave, pero sigue siendo causa de muchos ingresos hospitalarios y de pérdidas de días de colegio.

Causas
La gran mayoría de las veces está causada por una infección, que puede ser vírica, bacteriana o, más raramente, por un parásito intestinal. Otras causas menos frecuentes son la ingesta de alimentos en mal estado o infecciones no digestivas (infecciones de orina, otitis, etc.).

Síntomas
El síntoma más característico es la diarrea (deposiciones más blandas o líquidas, frecuentes y abundantes) que puede tener un aspecto muy variable; a veces, las deposiciones se acompañan de mucosidad o incluso sangre. Es frecuente que haya también vómitos, a veces antes de aparecer la diarrea. Otros síntomas comunes son la fiebre o el dolor abdominal en forma de retortijones.

Diagnóstico
La gastroenteritis es una enfermedad de diagnóstico clínico, es decir, se diagnostica simplemente al constatar los típicos síntomas que la definen, sin necesidad de pruebas diagnósticas complementarias. A veces los médicos solicitan una muestra de las heces para hacer un coprocultivo, una prueba que tras unos días permite conocer qué germen es el causante de la diarrea, aunque a veces el resultado es negativo (no crece ningún germen, por lo que no se puede confirmar el diagnóstico). Esta prueba suele pedirse cuando la diarrea se prolonga durante más días de lo habitual o hay dudas en el diagnóstico.

Cuidados
El riesgo principal de las gastroenteritis es la deshidratación, debida a las pérdidas de líquidos y sales minerales por la diarrea. Por eso lo fundamental es ofrecer que el niño beba muchos líquidos para reponer esas pérdidas. Cuando la diarrea es abundante, especialmente en niños pequeños, es recomendable que beban soluciones de rehidratación oral, cuya composición consigue que se absorba mejor el agua y las sales minerales necesarias. Estas soluciones están disponibles en sobres (en cuyo caso hay que ser cuidadoso para prepararlas con el volumen de agua que indique el fabricante) o ya en forma líquida. Deben administrarse con frecuencia, pero sin forzar al niño a tomarlos, dado que si el niño no tiene sed es poco probable que esté deshidratado. Si ha vomitado es mejor ofrecer cantidades pequeñas de cada vez hasta asegurarse de que lo tolera bien.
Si el niño tiene hambre y no vomita puede hacer una dieta prácticamente normal evitando al principio bebidas y alimentos muy azucarados (refrescos, zumo de manzana, pastelería) o muy grasos. Es frecuente que se recomienden dietas astringentes (patata, arroz, zanahoria, plátano, etc.), que pueden ayudar a disminuir el número de deposiciones, pero realmente no son imprescindibles y, en cualquier caso, si se emplean no deben mantenerse más de unos pocos días, pues a la larga una dieta pobre en grasas puede favorecer una diarrea crónica. Los lactantes amamantados deben continuar tomando pecho, y los que tomen biberón pueden seguir usando su fórmula habitual, ofreciendo entre las tomas suero de rehidratación. Salvo indicación de su pediatra no es preciso utilizar fórmulas especiales, dado que a pesar de la diarrea el intestino absorbe la mayor parte de los nutrientes.
En general no suelen hacer falta medicinas, pues las gastroenteritis tienden a curarse por de manera espontánea y todos los fármacos pueden causar efectos secundarios. Los antibióticos sólo son útiles en gastroenteritis de causa bacteriana que se prolongan en exceso, pues también afectan a la flora bacteriana del paciente. Los medicamentos antieméticos (contra los vómitos) tienen una eficacia muy limitada y sólo deben usarse bajo prescripción facultativa. También se usan con cierta frecuencia probióticos, preparados que contienen microorganismos para ayudar a recuperar la flora intestinal, y que puede acortar ligeramente la duración de la diarrea.

Evolución
En niños sanos bien nutridos las gastroenteritis suelen curar en pocos días sin complicaciones. Las deposiciones pueden tardar algo más en normalizarse del todo.
La principal complicación a vigilar es la deshidratación, que sucede si el niño no es capaz de reponer bebiendo los líquidos que pierde; esto ocurre si el niño vomita repetidamente durante varias horas, o si hay una diarrea muy abundante y no se beben líquidos adecuados (suero de rehidratación). Se puede saber que alguien está bien hidratado porque se mantiene contento o produce lágrimas al llorar, orina con regularidad y mantiene la boca y la lengua húmedas. Por contra, si el niño está muy postrado, los labios y la boca están secos, lleva muchas horas sin orinar o tiene los ojos hundidos la deshidratación ya está presente y es necesaria una evaluación médica. Con los bebés de pocos meses de edad hay que ser especialmente cuidadoso, pues pueden deshidratarse en pocas horas.
Otros signos que aconsejan evaluación pediátrica en estos casos es la presencia de sangre en las heces o fiebre alta difícil de controlar.

Prevención
Dado que las gastroenteritis se transmiten fácilmente entre personas deben extremarse durante estos días las medidas de higiene, en especial el lavado de manos frecuente por parte del paciente y los cuidadores.
Existen vacunas frente al rotavirus, el principal virus productor de gastroenteritis, que se administran en forma bebida. Todavía no está incluida en muchos calendarios oficiales de vacunas, pero la Asociación Española de Pediatría recomienda su administración a todos los lactantes durante los primeros meses de vida.

Fuente: Asociación Española de Pediatría

martes, 1 de noviembre de 2011

El poder de los fitonutrientes

Pocas son las personas que ignoran hoy en día que la fruta y la verdura son buenas para la salud. Contienen muchas vitaminas y algunos minerales, y contribuyen a aumentar el aporte de fibra. Estas razones son suficientes para estimularnos a consumir estos alimentos regularmente. Sin embargo, estos aportes nutritivos parecen ser sólo la punta del iceberg, ya que, en cada mordisco a una manzana, en cada bocado de mango y en cada porción de brécol se ocultan otras substancias alimenticias vegetales, o "fitonutrientes", que nos aportan aun más salud y bienestar.
Comprender el papel que los fitonutrientes desempeñan en las plantas nos permitirá saber de qué forma pueden ser útiles para las personas. Los pigmentos naturales verde y rojo intenso del repollo, la lechuga, los tomates y las fresas han evolucionado para favorecer la absorción de los rayos ultravioletas del sol, que sin ellos resultarían dañinos. Los compuestos aromáticos del ajo y la cebolla los protegen contra las infecciones bacterianas y virales; ciertos agentes bloqueadores de enzimas hacen frente a los contaminantes tóxicos.
Los vegetales han desarrollado literalmente cientos de miles de substancias naturalmente fitoprotectoras, o fitonutrientes, que les ayudan a combatir desde las infecciones micóticas hasta las bacterianas y a superar las inclemencias y las presiones de su entorno.
En teoría, al consumir estos alimentos vegetales, debemos adquirir "de segunda mano" algunas de esas propiedades defensivas. Muchos de los fitonutrientes descubiertos por los científicos, como la vitamina C, están dotados de propiedades antioxidantes, con las que contribuyen a combatir los radicales libres. Estos últimos son substancias químicas producidas por el cuerpo humano que, si no se desactivan, pueden desencadenar modificaciones celulares susceptibles de provocar múltiples afecciones, desde problemas cardiacos y cáncer, hasta arrugas o cataratas.
Las primeras hipótesis sobre el potencial de los fitonutrientes para combatir la enfermedad se deben a los investigadores de todo el mundo estudiosos de las pautas que rigen las enfermedades. Sus estudios les llevaron a concluir, por ejemplo, que algún elemento de la dieta japonesa debe contribuir a proteger a las mujeres del cáncer de mama y a los hombres del de próstata.
Una de las diferencias fundamentales entre la dieta japonesa y la europea estriba en la cantidad de productos a base de soja que los primeros ingieren. Por ejemplo, los japoneses consumen habitualmente tofu (queso de brote de soja), lo que explica que la cantidad de estrógenos procedentes de ese vegetal presentes en su sangre es 50 veces superior a la de los europeos. Las investigaciones realizadas en Japón indujeron a los expertos a suponer que el estrógeno de ese vegetal es capaz de bloquear la acción del estrógeno humano; esto explicaría la diferencia de incidencia de casos de cáncer de mama y próstata entre Oriente y Occidente.
La buena noticia es que también muchos de los alimentos que se consumen en toda Europa están repletos de fitonutrientes protectores.

Fuente: Sociedad Española de Nutrición Comunitaria